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jueves, 1 de septiembre de 2011

Balkans Tour: vídeo

Como sabéis en primavera hicimos una pequeña ruta por Macedonia, Albania y Montenegro. Lo recordamos con cariño como una de las más interesantes experiencias por los Balcanes. Aquí va ahora un pequeño vídeo con algunos de los momentos que vivimos por carretera. Los mejores, sin embargo, quedan en nuestra memoria...

Para saber más sobre nuestra ruta:
Primera parte - Macedonia
Segunda parte - Albania
Tercera parte - Montenegro


miércoles, 13 de julio de 2011

Lagos Bundek y Jarun

En Zagreb también hay playa... o al menos un sustitutivo. Son los lagos Jarun y Bundek, donde los croatas van a bañarse y sobrellevar el calor veraniego.

Playa de Bundek

Jarun es un lago artificial creado con agua del río Sava, donde se puede tomar el sol o practicar deportes. Para llegar se puede ir en tranvía 5 y 17 hasta la parada de Jarun. Yo todavía no he estado, así que no puedo aportar mi opinión al respecto.

Bundek es bastante más pequeño y se encuentra al otro lado del río, en Novi Zagreb, y tiene dos lagos. El lago grande es apto para el baño, mientras que el otro, que es un poco más pequeño, es el hábitat de diferentes aves y está prohibido bañarse. También dispone de zonas para hacer barbacoas, sólo tienes que llevarte la parrilla y a disfrutar.



Los tranvías más cercanos son las líneas 7 y 14 hasta la parada de Muzej suvremene umjetnosti (en algunos mapas puede aparecer como Siget) y luego caminar unos diez minutos. También se puede ir, por ejemplo, en los autobuses 219, 220, 221, 229, y 268, que salen desde la Estación de Autobuses y tienen parada en Bundek.

viernes, 3 de junio de 2011

Ruta: Balkans Tour III

Montenegro o Crna Gora es uno de los cuatro países del mundo que utiliza euro sin pertenecer siquiera a la Unión Europea, aunque no tiene acuñación propia. 


En Montenegro se conservaron los restos de la antigua Yugoslavia, ya que continuó unida a Serbia hasta el año 2006, formando lo que era la República Federal Socialista de Yugoslavia, y posteriormente renombrada como Unión de Serbia y Montenegro hasta su disolución.

Cualquiera que vea el paisaje de Montenegro tiene claro el porqué de tal nombre. El idioma montenegrino resulta muy parecido al croata o al serbio, y en muchos lugares mantiene los alfabetos cirílico y latino. De los tres países que visitamos este era desde luego el más avanzado y nos sentimos casi como en casa.

El taxista con el que cruzamos la frontera nos dejó en la estación de autobuses para poder coger allí un transporte más económico hasta Budva, aunque el señor parecía dispuesto a llevarnos a cualquier lado. Además tuvimos mucha suerte, ya que a los pocos minutos salía uno que por 7 euros por persona nos dejaba en nuestro destino.

Budva
Podría decirse que es una especie de mini Dubrovnik, ya que mantiene una arquitectura bastante similar a la ciudad croata, rodeada también por una muralla. En este lugar nos alojamos en el Montenegro Hostel Budva, el cual recomiendo porque el trato es espectacular y además organizan excursiones por el país. Su web tiene muchísima información además sobre horarios de autobuses y otras actividades.




En Budva nos perdimos mil veces por sus callejuelas, ya que allí la orientación consiste en acordarse en qué esquina girar o al lado de qué bar está tal cosa. En verano al parecer se llena de rusos.



Para regresar a Zagreb habíamos reservado un vuelo con Croatia Airlines desde el aeropuerto de Dubrovnik, el cual está bastante más cerca de la frontera de Montenegro que de Dubrovnik ciudad (si vuelas desde aquí recuerda pedir con tu billete en el mostrador de Información la clave para tener 60 minutos de wifi gratis).

Cogimos un autobús que realizaba la ruta por toda la bahía de Kotor y pasaba por la puerta del aeropuerto. Simplemente le pides al conductor que te pare y ya está. El precio por persona es de 15,50 euros, que nos pareció carísimo después de lo que veníamos pagando por el transporte.



Regresamos a Zagreb con un montón de anécdotas en la mochila. Nos quedamos sobre todo con la amabilidad de la gente, ya que sin su ayuda el viaje no hubiera sido posible e hicieron que llegáramos sanos y salvos a casa.

Quizá Macedonia o Albania no sean destinos muy turísticos, pero después de visitarlos no nos importaría repetir, puesto que también tienen su encanto (quizá cuando acaben las obras). Incluso lo que parece un caos resulta ser un modo de vida que también funciona y lo que es mejor, no hace falta irse lejos ni salir de Europa para encontrar lugares tan auténticos como estos.

Ruta: Balkans Tour II

Albania o Shqiperise, que significa Tierra de Águilas. Es uno de los países más pobres de Europa como consecuencia del aislamiento provocado por un férreo comunismo que duró hasta 1992. Al contrario que Macedonia o Croacia, Albania nunca formó parte de Yugoslavia. 


La frontera con Albania no pintaba muy bien. Empezamos a encontrar las primeras señales de abandono que nos acompañarían el resto del viaje...






Cruzamos la frontera a pie junto con más albaneses cargados con bolsas o que igual venían de trabajar, quién sabe. Tras hablar con los policías decidimos seguir unos 4 kilómetros por la carretera hasta un cruce, donde había más probabilidad de coger una minivan o un bus que nos llevase hasta Tirana. Hay taxis que se ofrecen llevarte pero decidimos que era mucho más interesante caminar y apenas había tráfico. 




Albania está llena de búnkers abandonados, construidos por la paranoia defensiva del presidente comunista Enver Hoxha entre 1950 y 1985. Se estima que hay unos 700.000. Se pueden ver muchos en lo que ahora es el patio de una casa o una tierra de cultivo, ya que son tan pesados y tan difíciles de destruir que simplemente se convive con ellos y forman parte del paisaje.




Y fotografiando Ohrid desde el otro lado del lago nos cruzamos con dos franceses que llevaban cinco meses viajando en bicicleta. Les cambiamos dinares macedonios que nos habían sobrado por euros mientras nos cuentan que su objetivo es llegar a Egipto. 

Nos despedimos y al rato llegamos al cruce. Hay además una gasolinera con un hotel (está bien saberlo). Preguntamos a un muchacho que nos dijo que esperáramos al pie de la gasolinera a que pasara algún vehículo que nos llevara. 


Tengo que decir que el idioma albanés es una mezcla extraña entre eslavo y latín, y que apenas coincidimos con nadie que hablara inglés, ya que el segundo idioma allí es el italiano. Está claro que con el inglés no se va a todas partes por mucho que digan...

A los diez minutos llegó una minivan azul que se ofreció a llevarnos hasta Elbasan, a unos 60 kilómetros, y de ahí nos llevarían hasta Tirana. El precio era de 300 leks por persona (unos 2 euros) hasta Elbasan y el mismo precio para llegar a Tirana, lo que hace un total de 4 euros por persona para un trayecto de unos 120 kilómetros. Aceptamos. 

Viendo la forma de conducir en este país casi nos alegramos de haber dejado el coche de alquiler. En Albania el transporte de viajeros no existe apenas como un servicio, de manera que ha florecido este sistema privado de furgonetas, que resulta ser bastante eficiente y además te dejan cerca de la dirección que tú quieres, como si fuera un taxi. 

Tirana
La capital de Albania estaba casi por completo en obras, una pena desde luego. 



Además habíamos leído sobre la escasez de farolas y el pobre estado de las aceras, pero no es una exageración, es realidad. También se ven multitud de animales vagando por la calle y más síntomas de dejadez. 


Parecía haber sufrido una explosión
Una parte de la ciudad de Tirana, conocida como blloku (block), estuvo cerrada durante la época comunista porque era la zona donde vivían los políticos, entre ellos el presidente Hoxha. Actualmente es el barrio de moda para salir y está lleno de bares y restaurantes. 

No obstante, Tirana mantiene la alegría con sus edificios pintados de colores de las formas más diversas, gracias a la iniciativa del alcalde Edi Rama




De Tirana seguimos unos 100 kilómetros dirección norte, hasta la ciudad de Shkodër para poder llegar hasta Montenegro. Esta vez fuimos en un autocar, que aunque parezca ilógico, salían de los alrededores de la estación de trenes y no de la de autobuses. El precio fue de 300 leks por persona (unos 2 euros). 

En cuanto a los leks hay que comentar que a veces los albaneses utilizan los antiguos leks al decirte el precio y en vez de 300 te dicen 3000, pero sin ánimo de estafarte todo sea dicho. 



El panorama hasta Shkodër fue una sucesión de gasolineras abandonadas, chatarrerías, construcciones a medias, vacas pastando, paradas en mitad de la nada para coger o dejar gente (como ya dije antes el transporte albanés tiene sus comodidades), y también basura, mucha basura. Al parecer los albaneses acabaron tan hartos de ver limitadas sus libertades durante el comunismo que tiran desperdicios en cualquier parte. 

Shkodër 
Una vez en Shkodër el plan era cruzar la frontera hasta Montenegro para dormir en la ciudad de Budva, en la costa. Llegado este punto nos había quedado claro que las comunicaciones entre estos países eran complicadas, incluso entre las propias capitales, por eso desechamos la idea de llegar hasta Podgorica, la capital montenegrina. 



Los Mercedes son el vehículo por excelencia en Albania, ya que tras la caída del comunismo empezaron a introducir este tipo de coches (robados) en el país. Poco después Albania sufrió una gran crisis y ya en 1999 fue el primer país de acogida para los refugiados de Kosovo. No sé si es por las ayudas internacionales que recibieron en aquel entonces y que benefició enormemente al país, pero el caso es que abundan las banderas de la Unión Europea y de Estados Unidos por todas partes. 

Así que tras comer y tomar un café en el bar Real Madrid, acordamos con un taxista que nos llevara  hasta Ulcinj, que resultó ser un trayecto de 1 hora para hacer poco más de 40 kilómetros, por un precio de 20 euros. 

Y como no podía ser de otra manera, abandonamos Albania a bordo de un Mercedes...

domingo, 22 de mayo de 2011

Transporte público

Bueno creo que ya ha llegado la hora de hablar sobre el transporte público de Zagreb.

La ventaja de Zagreb es que al ser una ciudad pequeña resulta cómodo desplazarse por ella caminando o en bici, aunque esto último, como ya dije, puede implicar ciertos peligros. Sin embargo, el frío, la nieve, la lluvia o la simple pereza hacen que cojamos el transporte público con mucha frecuencia.

El tranvía (tramvaj) es el método de transporte por excelencia en Zagreb. Hay 15 líneas diurnas, pero realmente la numeración llega hasta el 17 porque no existe la número 10 ni la 16. El servicio empieza en torno a las 4:00 de la mañana, hasta las 23.50 aproximadamente. A partir de esa hora entran en funcionamiento las líneas nocturnas, que son cuatro: 31, 32, 33 y 34, aunque algunas se realizan en autobús.



Para subir al tranvía basta hacerlo por cualquier puerta y los croatas no suelen respetar aquello de "dejar salir antes de entrar".

El precio del tranvía es de 8 kunas (1,07 euros) si compras el billete en cualquier kiosco o 10 kunas (1,35 euros) si lo pagas con el móvil, mandando un mensaje con las iniciales ZG al 8585. El precio al pagarlo a través del móvil es el doble, o sea 20 kunas (casi 3 euros), entre las 00.00 y las 4.00 horas, aunque de madrugada nunca hay revisores. No se pueden comprar billetes al conductor y los niños menores de 6 años viajan gratis.

Los billetes tienen una validez de 90 minutos. Si pagas con el móvil recibes un mensaje de confirmación y luego un aviso cuando se ha caducado. Para validar el billete existen una máquinas amarillas donde pasar las tarjetas prepago, si llevas billete de papel puedes validarlo únicamente en las máquinas situadas en el primer y último vagón.

Los croatas también disponen de diferentes billetes mensuales o para estudiantes y también tarjetas de recarga para pagar el transporte, aunque yo no uso nada de eso y la información de la web está toda en croata, así que siempre es mejor informarse en las oficinas de ZET, situadas en Ozaljska 105.

Si quieres arriesgarte a viajar sin billete puede ser que no ocurra nada, lo más frecuente, o que te pille el revisor y te ponga una multa de 210 kunas (28 euros) en efectivo. Es frecuente que no veas a la gente "picar" su billete y esto es porque suelen llevar bonos mensuales; otros van con el móvil en la mano para pagar si ven subirse al revisor. Yo desde que llevo aquí no me he encontrado todavía con ninguno, aunque hay gente que sí e incluso que ha sido multada.

La información en las paradas o dentro del tranvía también está en croata, así que si se tienen dudas lo mejor es preguntar a alguien que pase por ahí.



Los tranvías son, por lo general, trenes modernos, aunque todavía quedan algunos antiguos con cristales fabricados en la antigua Checoslovaquia. De todos modos, ni los viejos ni los nuevos están preparados para el acceso de personas con sillas de ruedas. Los nuevos son de piso bajo continuo, pero los antiguos tienen unos escalones bastante empinados.

Tranvías con calefacción debajo del asiento

Aparte de los tranvías, el transporte público de Zagreb se completa con las líneas de autobuses y con el funicular.

Los autobuses utilizan el mismo sistema de billetes que los tranvías y tienen el mismo precio. Yo sólo he cogido el autobús una vez cuando fui al cementerio de Mirogoj.

Las 132 líneas diurnas conectan sobre todo Zagreb con las localidades periféricas o con la montaña de Medvedgrad. Los autobuses son todos bastante nuevos y con piso bajo y algunos funcionan con biodiésel y gas.

Por último, el funicular de Zagreb...es de juguete. Conecta la calle Ilica con parte alta de la ciudad y no es que eso sea una gran altura. De hecho, hace uno de los trayectos más cortos del mundo, en concreto de 66 metros, aunque no el más corto como dice ZET en su web. Funciona de 6.30 a 21.00 horas todos los días y su precio es de 4 kunas (0,53 euros).


domingo, 13 de febrero de 2011

Aeropuerto de Zagreb

Ya que hoy he cogido un vuelo, voy a aprovechar para hablar del aeropuerto (Zračna Luka, en croata) de Zagreb.

El aeropuerto de Zagreb-Pleso es pequeño y está aproximadamente a unos 20 kilómetros al sureste de la ciudad. La terminal es un único edificio, aunque tienen previsto ampliarla, donde se encuentran salidas, llegadas, un par de cafeterías y tiendas, además de servicios como oficinas de alquiler de coches, equipajes perdidos, cajeros automáticos o plastificado de maletas.

Para desplazarse al aeropuerto existen dos opciones: taxi o autobús. La primera opción es la más rápida y/o cómoda, aunque los taxis en Zagreb no son muy baratos (aproximadamente 1 euro por kilómetro). Ir en taxi hasta el aeropuerto puede costar entre 130-200 kunas (17,5-27 euros). Todo depende de desde dónde tengas que ir, y si el taxista te da un poco de vuelta o no, aunque siempre te ponen el taxímetro.

No obstante, en mayo empezó a operar una nueva compañía de taxis en Zagreb, que cuesta la mitad que los otros. No comparten parada con los taxis normales, así que para cogerlos desde el aeropuerto lo mejor es ir a la puerta de salidas y esperar que deje a algún viajero para montarte. Son fáciles de reconocer porque son blancos y con pegatinas de publicidad por fuera.

El servicio de autobuses lo ofrece Croatia Airlines y hace la ruta Estación de Autobuses (Autobusni Kolodvor) - Aeropuerto. Tiene un precio de 30 kunas por trayecto (unos 4 euros). Los horarios se pueden ver aquí.



Si vas al aeropuerto a buscar a alguien está muy bien que la zona de recogida de equipajes tenga una cristalera, y así mientras esperas fuera puedes ver si tus amigos o familiares han llegado y saludarles con la mano mientras ellos esperan sus maletas.

Si te vas de viaje, tienes que saber que el aeropuerto tiene diecienueve mostradores de facturación, veinte puertas de embarque, y un único control de seguridad, vamos que ni haces mucha cola ni te puedes perder. Se puede hacer check-in también en las máquinas si no quieres facturar equipaje.

Tras pasar el control de pasaportes se llega a la sala de espera. Si vas en business te encuentras esto y sino pues esto otro. En la zona de salidas internacionales hay una tienda duty free y una cafetería, bueno más bien una barra donde sirven cafés y algo de comer.

El aeropuerto de Zagreb no dispone de fingers y se llega a todos los aviones en pista mediante autobús.

Recientemente, han inaugurado las rutas de Easyjet a París y a Londres. Se espera que para el verano empiecen vuelos directos a Estados Unidos, aunque ya veremos...



domingo, 28 de noviembre de 2010

Tiendas III

A unos 37 kilómetros de Zagreb, dirección Maribor (Eslovenia) se encuentra el centro comercial outlet Roses.

Para llegar se puede coger un autobús gratuito de color rosa que sale a las 10h y a las 15.30h de Zagreb y regresa a las 16h o a las 20h desde Roses.

Sin embargo, la experiencia no nos ha valido mucho la pena pues la mayoría de las tiendas son de grandes marcas y, pese a presentar importantes descuentos, seguían resultando caras.

Las tiendas que nos han gustado más han sido las de marcas deportivas: Nike, Reebok, New Balance, Puma, etc. Y también había un Mango y una librería Algoritam, aunque los títulos eran todos en croata.

Para comer hay sólo un restaurante y una cafetería y algún puesto en la calle de palomitas, castañas o bollitos. En las tiendas cogimos unas revistas que contenían un cupón para tomar un café gratis en el restaurante.

lunes, 4 de octubre de 2010

Volando vengo

Zagreb no está muy bien comunicada con España, a excepción de la línea directa que hay desde Barcelona con Spanair y que se inauguró el pasado 28 de abril. 

Iberia tiene vuelo directo Madrid-Zagreb únicamente durante el verano, dos veces a la semana. 

Las otras opciones para volar desde España a Zagreb son haciendo escala con: Czech Airlines (Praga), Germanwings (Colonia o Stuttgart), KLM (Amsterdam), Lufthansa (Munich), Swiss (Zurich) o Air France (Paris CDG). 

Existen algunas opciones más pero implican normalmente hacer dos escalas o itinerarios extraños como Madrid-Lisboa-Zagreb. 

El aeropuerto de Zagreb, también conocido como Pleso está a unos 25 km al sur de la ciudad. Es un aeropuerto pequeño aunque existe un proyecto de construcción de una nueva terminal. 

Para llegar a Zagreb puede optarse por coger un taxi, que cuesta aproximadamente 1€ por kilómetro, o un autobús, que cuesta 30 kunas (algo más de 4€). 

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